lunes, 27 de agosto de 2012

Balde III


Hola a todos otra vez,  este es el balde número tres y ahí les va!
Hacía calor
Todo comenzó con una tarde soleada, manejando con el aire acondicionado en veintiún grados, llegué a la facultad. Al llegar me encontré con el Dr. (Sebastián), que, casualmente estaba mirando el desfile de la nueva indumentaria deportiva que tanto me llamó la atención al pasar por el molinete. Cinco minutos más tarde subimos, al entrar al aula se podía oír la fiesta que había abajo. Llegó Albert y tuvo la prudencia de pedir que cerraráramos las ventanas, pero creo yo que no contaba con el calor que hacía. Luego de diez minutos la clase se convirtió en un auténtico sauna, lo que lo llevo a preguntar si se podía prender el aire.

Con el ambiente climatizado, las ventanas cerradas y el salón lleno, comenzamos. La temática del día fue la oralidad, lo cual hizo que me sintiera muy cómodo ya que supe desde un principio que no íbamos a escribir (odio escribir, no sé si se nota ja, ja). Apagó la luz - como de costumbre -, pero esta vez en vez de un Power Point, nos sorprendió con dos escenas de películas. Una era  de “El diario de Bridget Jones” y la otra de “The king’s speech”; el objetivo de las escenas era analizar los fallos de la representación oral. Al terminar destacamos cuáles eran las características que observábamos, y las que más se debatieron fueron el miedo, el pánico, el tartamudeo, la paralización y la improvisación. En el medio del debate Albert nos pidió que contáramos  anécdotas de los fallos que tuvimos ante un público.
Continuando con la clase, de repente se oscureció tal cueva de cavernícola antes de hallar el fuego. ¡De pronto vi la luz! Sí, la luz de un Power Point saliendo de un cañon, fue el momento en el que la teoría se hizo práctica y fue explicada la eficacia de la oralidad para que sepamos cómo superar todos los miedos al pararnos frente a un público desconocido. Además había tips acerca de cómo vestirse, qué gestos hacer o las diferencias entre hablarle a veinte personas y a doscientas.
Llegamos a la segunda mitad de la clase, y cayó la bomba numero dos: el siguiente trabajo práctico. En cinco minutos teníamos que hacer una presentación oral de una experiencia de vida. “¡Vamos todavía!”, dije para adentro cuando supe que no había que escribir.
Terminando la clase, Albert nos sorprendió con un juego muy entretenido llamado “Dígalo con mímica”. Las risas y carcajadas por fin ocuparon su lugar en el día. Dividirnos en grupo fue lo primero que hicimos y comenzamos a jugar cual niño de doce años. La diferencia radicaba en que las palabras claramente eran complicadas de expresar, sin embargo la victoria se la llevo mi equipo. Aclaro que no soy competitivo (ja, ja me acuerdo que gritaba “vamos todavía" cuando adivinábamos una palabra).

Luego de la mejor clase de COE que tuve hasta ahora, me retiré contento.


Baldazos para todos! Wish.
Para terminar les dejo una pregunta, si la contestan bien serán mencionados en mi próximo post!
A Pedrito se le cayó un anillo dentro de una taza llena de café, pero el anillo no se mojó. ¿Cómo puede ser?

12 comentarios:

  1. Muy simpático post, bien narrado y con muy buenas imágenes (¡¡animadas y audiovisuales!!). Respecto a Pedrito, si la taza tenía café en granos o molido, pero sin el agua, podría no mojarse su anillo... ¿es así? Slds.

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  2. jajaja muy bueno, maldita fiebre no me dejó ir.

    ¿será que la taza de café estaba vacia?

    Besos.

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  3. Chequear esta frase: "Los baldazos invanden tu correo!" y corregirla. Por otro lado, para mí, figura y fondo siguen compitiendo en este blog... ¿Vos qué pensás? Slds.

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  4. Sí, opino lo mismo. Me dejé llevar mucho por su carita angelical.

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  5. muybueeeeeeeeeeeeeeeenas esas animaciones, te mando un beso hasta el jueves!

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  6. Buenisimooo Carlos, te quedo muy chevere, nos vemos el jueves!

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Hola :)